El paso del huracán Polo por el estado de Sonora ha dejado un saldo complejo para el sector ganadero, uno de los pilares económicos más importantes de la región. Las intensas lluvias y los vientos asociados al fenómeno natural provocaron inundaciones en zonas de pastoreo y daños en infraestructura básica, afectando la logística de producción de decenas de pequeñas y medianas empresas agropecuarias.
Tras la emergencia, los productores han comenzado a realizar censos de daños para gestionar apoyos gubernamentales que permitan la recuperación de sus actividades. El exceso de humedad en el suelo y la pérdida temporal de caminos rurales han dificultado el transporte de alimento y la movilización del ganado hacia zonas seguras, complicando la cadena de suministro durante la última semana de septiembre y los primeros días de octubre.
Acciones de recuperación en el campo
Las organizaciones ganaderas han solicitado a las autoridades estatales un plan de contingencia específico que contemple la rehabilitación de caminos sacacosechas y facilidades crediticias. Ante la contingencia, la solidaridad entre los productores ha sido clave para evitar la pérdida mayor de cabezas de ganado, trabajando en conjunto con las autoridades de protección civil para monitorear los niveles de agua.
"Estamos enfrentando retos considerables, pero la unión de los ganaderos será fundamental para superar esta etapa tras las lluvias extraordinarias que recibimos", señaló un representante del sector.
A pesar de los desafíos, existe optimismo sobre la recuperación de los agostaderos, ya que la humedad acumulada podría favorecer el crecimiento de pastizales en los próximos meses, siempre y cuando se logre estabilizar la situación tras los daños inmediatos. Las autoridades continuarán evaluando la situación en los 72 municipios afectados por el sistema tropical.




