Las autoridades de salud en Sonora han coordinado una serie de acciones estratégicas para mitigar el riesgo de brotes infecciosos tras el impacto del huracán 'Polo' en la entidad. El despliegue busca salvaguardar la integridad de las comunidades más afectadas mediante brigadas de atención médica y control sanitario.
El plan de contingencia contempla la vigilancia epidemiológica intensiva en las zonas donde las inundaciones han comprometido los servicios básicos de agua potable y saneamiento. Se han priorizado las áreas de mayor vulnerabilidad para evitar la propagación de enfermedades gastrointestinales y dermatológicas comunes en situaciones de desastre natural.
La Secretaría de Salud estatal ha desplegado unidades móviles equipadas con medicamentos esenciales y personal capacitado para realizar jornadas de vacunación y fumigación. Estas medidas son fundamentales para controlar la proliferación de vectores que podrían derivar en problemas de salud pública a corto plazo.
"La prioridad es garantizar que la población cuente con atención inmediata y prevenir cualquier complicación sanitaria derivada de las condiciones climáticas recientes", señalaron fuentes oficiales.
Además de la atención médica, se han establecido protocolos de monitoreo constante en los albergues temporales habilitados en los municipios afectados. La coordinación interinstitucional permitirá una respuesta rápida ante cualquier síntoma de alerta detectado entre los damnificados por el fenómeno meteorológico.




