El paso del huracán Polo por el territorio sonorense ha dejado un saldo crítico en los municipios de Guaymas, San Carlos y Cajeme, donde las intensas precipitaciones provocaron inundaciones repentinas y el arrastre de vehículos. Las autoridades estatales mantienen una alerta máxima ante la persistencia de los efectos meteorológicos que continúan afectando la infraestructura urbana y la seguridad de los ciudadanos en estas regiones.
Desde la madrugada del lunes, los cuerpos de emergencia han trabajado de manera ininterrumpida para atender los reportes de viviendas anegadas y vialidades bloqueadas por el exceso de agua. En Guaymas, el desbordamiento de arroyos afectó diversas colonias, mientras que en Cajeme, las rachas de viento y la lluvia constante complicaron la movilidad en las principales avenidas, dejando a varios automovilistas atrapados en zonas de riesgo.
Medidas de emergencia y respuesta
La Coordinación Estatal de Protección Civil ha desplegado brigadas de apoyo para realizar labores de rescate y limpieza en las áreas más afectadas. Se ha exhortado a la población a evitar cruzar cauces de arroyos y a seguir las indicaciones de las autoridades locales, ya que el pronóstico indica que las condiciones climáticas adversas podrían extenderse durante las próximas horas en gran parte del estado.
El impacto del fenómeno ha obligado a la suspensión temporal de actividades en diversos sectores, priorizando la salvaguarda de la integridad física de los habitantes. Los albergues temporales han sido habilitados para recibir a las familias que han sufrido daños en sus hogares, proporcionando refugio y atención médica básica a los damnificados por este evento hidrometeorológico.
"La prioridad absoluta es proteger la vida de los sonorenses; pedimos a la ciudadanía no subestimar la fuerza de la corriente y mantenerse informada a través de los canales oficiales", señalaron las autoridades de Protección Civil.
Se espera que en las próximas 24 horas se realice una evaluación detallada de los daños materiales para iniciar con los programas de apoyo y reconstrucción en las zonas siniestradas. Mientras tanto, la vigilancia sobre el comportamiento del sistema meteorológico permanece activa, con especial atención en las cuencas que aún presentan niveles críticos de saturación.




